AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

lunes, 29 de septiembre de 2008

A esas niñas putas



Curioso fenómeno el de las mujeres

que ya son putas desde niñas

y tan malas que te jiñas.

Las hay tan golfas y descaradas

que con sólo trece años

ya apuntan sucias maneras

y tienen las muy puercas redaños

para vestir cual cabareteras,

sin hablar de esos labios pintados

y de los infantiles rostros maquillados

de esas jóvenes criaturas

que muestran con sus pinturas

ser actual esperpento y zorras futuras.

Sueñan estas hijas del demonio

contraer matrimonio

con un viejo tonto y rico

al que matar rapidico

con cien polvos y pico.

Pero la vida es muy puta

(casi tanto como ellas)

y en algún punto de la ruta

las vuelve gordas y feas,

las aparca en el camino,

las olvida para siempre

en castigo merecido

por los corazones que han partido.

Niña, escucha lo que te digo:

nadie estará contigo

cuando esas tetas de vieja

te lleguen al ombligo.

Recuerda que el tiempo vuela

y en un tris pasarás de la escuela

a ser una solitaria abuela,

¡y te estará bien empleado

por esa breve vida de locuela

en la que nadie te habrá respetado!

sábado, 27 de septiembre de 2008

Gusi va al espacio


Pues sí, tal como atestigua el certificado número 29728 expedido por la NASA, Gusifluky sale al espacio dentro de unos meses junto con el satélite Glory, cuya misión es obtener información sobre los aerosoles espaciales y medir la energía solar que llega a nuestro planeta.

No se crean que es una forma original de deshacerme del pobre gato, pues yo iré con él. Bueno, la realidad es que sólo van nuestros nombres, pero no se lo cuenten a Gusi, que a él le ha hecho mucha ilusión creerse que saldrá al espacio. Ains, es tan inocente el angelico...

Si quieren acompañarnos, aquí pueden alistarse. Tienen hasta el uno de noviembre.


(Nota de Gusifluky: Quiero desvirgarme en el espacio. Por favor, que alguien lleve a una gata buenorra, preferiblemente desparasitada).


Más información (desde la NASA, pero en guiri lenguage).


martes, 23 de septiembre de 2008

Una lección de serenidad


Gracias, compañero, por tus comedidas palabras en un momento así. Has demostrado ser un perfecto ejemplo de cómo debe ser un gran militar al servicio de un Estado de Derecho. Tu padre se sentiría orgulloso de ti, y yo me sentiré honrado de estar bajo tu mando.

¡A sus órdenes, mi Sargento! (Y un fuerte abrazo, compañero Iván).

domingo, 21 de septiembre de 2008

The Teleplastic Inquirer, "las noticias que esperabas con el rigor que se merecen"


Pero mira que son cabrones estos escépticos reculiaos. Andaba yo sufriente y apesadumbrado por no poder acceder a la web de The Teleplastic Inquirer desde hacía un par de días, y es que los muy malditos la han cambiado de sitio, avisando antes a mi prima la sorda, que como está teniente no cogió bien el recado:

-Leónidas, que dicen los de Plásticos Enrique que se mudan.

-¿Y esos quiénes son, prima?

-No, gracias, no quiero requesón con lima.

-Joer. ¡QUE QUIÉNES SON LOS DE PLÁSTICOS ENRIQUE!

-Ah, pues no sé. Unos que me han llamado diciendo no sé qué de una mudanza.

-Será que ha quebrado otra empresa.

-No, gracias, tampoco quiero helado de fresa.

-Ay, qué cruz... ¡DIGO QUE SERÁ OTRA EMPRESA QUE SE HA IDO A LA PORRA!

-¡A mí no me grites! ¡Y zorra lo será tu madre!

A la vista de este diálogo (tan real como todo lo que se cuenta en The Teleplastic Inquirer) entenderán que no supiera nada del cambio de dirección hasta hoy. Y me he enterado por casualidad mientras daba un paseo por el blog Existen los fantasmas, porque si tengo que esperar a que alguien tenga la deferencia de avisarme... (y no señalo a nadie, eh, que conste).

En fin, aprovecho el cambio de dirección de The Teleplastic Inquirer (en adelante TTI) para presentarla a los lectores de este blog que no la conozcan y ya de paso aportar algunos datos sobre su historia:

A pesar del nombre, TTI se escribe en castellano. Nada que temer los que, como yo, no dominamos la lengua de Chéspir.

TTI era hasta hace unos días una página web de las de siempre; ahora es un blog, lo que yo creo que es ventajoso para los lectores, pues podremos patalear e insultar anónimamente a los autores mediante la opción de los comentarios. Eso siempre se agradece.

La Comisión Estatal para el Control de la Veracidad de los Medios y Enteros ha seleccionado a la publicación TTI en el año 2007 como "el medio de divulgación más veraz de todo el Universo". "No tiene nada que envidiar a Cuarto Milenio, y encima da más risa", afirmó a micrófono cerrado un alto funcionario de la CECVME.

Actualmente se plantea incluir el estudio de TTI en la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Bueno, y si no se lo están planteando, deberían. Los chavales serían más críticos y además se lo pasarían en grande.

Ea, nada más, que hoy es domingo y hay que descansar. Por cierto, buen día para echar unas risas con The Teleplastic Inquirer.

jueves, 18 de septiembre de 2008

No me da miedo


Parece que a lo largo de la existencia de nuestro planeta sucedió más de una vez, y nada nos garantiza que no vaya a suceder de nuevo. Me refiero a que un asteroide grandote choque con la Tierra y las especies más vulnerables se vayan a tomar por saco. Y nosotros, tan ingenuamente antropocentristas, somos una de esas especies vulnerables.

La posibilidad de una colisión de ese tipo, en lugar de inquietarme, me enternece por la clemencia inmerecida que nos otorgaría; nos hemos ganado a pulso algo mucho peor, por hijoputas.

Ya dije alguna vez que me gustaría pegar fuego al mundo, pero al precio que se ha puesto la gasofa me va a ser imposible. Aún nos queda la esperanza de ser despedazados, fulminados, exterminados por cualquier pedrusco indetectado. Puede ser la semana que viene o dentro de un mes. O en el año 2032, por ejemplo. No perdamos la esperanza porque el famoso Apofis nos ignore, pues hay muchos más y más grandes.

La vida sabrá salir adelante, de eso estoy convencido. Quizá tarde millones de años en atreverse a aparecer de nuevo en el escenario, y probablemente lo haga interpretando novedosos papeles que no podemos ni imaginar desde nuestro limitadísimo conocimiento, pero sea como sea empezará otra vez, y no me parece descabellado creer que hay muchas posibilidades de que lo haga mejor; bastaría para ello que ninguna especie desarrolle nuestra inteligencia, o que en caso de hacerlo sepa usarla.

El siguiente vídeo es una representación basada en nociones científicas de lo que pasaría si chocamos con un asteroide de 500 kilómetros (2.000 veces mayor que el Apofis), por si quieren hacerse ustedes una idea. Lamento que las frases que aparecen en algunos momentos estén en lengua foránea, aunque me permito traducir la última: "The evidence shows that this has happened at leasts 6 times in Earths history", o dicho entre nosotros, "las pruebas muestran que esto sucedió al menos seis veces en la historia de la Tierra":



Pues vale. Aquí estoy, esperando a la séptima, y tan encantado, oigan.

martes, 16 de septiembre de 2008

Temedla, cabrones


Hoy, por las razones que sea, es uno de esos días en los que aborrezco al mundo con toda mi alma. Es uno de esos días en los que me falta imaginación para narrar todas las putadas que me gustaría que nos sucedieran a todos. A todos, he dicho. Y a mí el primero.

Hoy quisiera que la humanidad se fuera al carajo y que todo empezara de nuevo, a ver si la vida, millones de años después, echaba los dados con más tino y le salían seres más inteligentes que nosotros.

Hoy es uno de esos días en los que sonrío con una mueca torcida, apretando muy fuerte los dientes y estirando los labios, con más intención de contener las lágrimas que de simular una hipócrita sonrisa.

Hoy es uno de esos días en los que mis vecinos se apartan despejándome el camino porque ven en mi mirar que el horno no está para bollos.

Pero llego a casa, y justo cuando estoy a punto de cagarme en la puta madre de todos ustedes, descubro que tengo a una conocida (aún no me atrevo a llamarla amiga) que se ha escapado de un cómic de superhéroes.

Es flaquita, pálida y miope. De día trabaja como aparejadora, pero al igual que el periodista Clark Kent mi medioamiga tiene una identidad secreta. Se llama Rebeca, aunque por las noches, cuando sale de la obra, se la conoce como Reve (quizá de Revenge; venganza en inglés), y se dedica, mientras nadie la ve, a liberar a perros y a gatos que viven atados o enjaulados en condiciones infranimales. Como buena preservadora de la Ley nuestra heroína sólo actúa cuando las protectoras de animales se muestran indolentes y el SEPRONA se la coge con papel de fumar por eso de no soliviantar a minorías étnicas que tienen sus seculares costumbres de tortura animal. Sólo entonces actúa Reve, tras colgar el teléfono hastiada de excusas de unos y de otros, y llegado ese caso extremo se limita a soltar nudos o abrir puertas sin allanar nunca propiedades privadas.

Y yo, que empecé a escribir esto con ganas de llorar y de pegarle fuego al mundo, lo termino ahora con ganas de reírme mucho y pensando que, después de todo, a lo mejor los humanos no hemos sido un perfecto fracaso. La Reve mola, y qué coño, no todo el mundo puede decir que conoce el blog de una superheroína.

Confesiones de un cabeza de chorlito y premios para ustedes


En relación a la entrada del pasado viernes, en la que les prometía que el lunes me mostraría en cueros aquí mismo, debo confesarles que lo hice por dos motivos:

En primer lugar fue para cachondearme del personal, muy especialmente de las groupies leonidianas. Así de simple.

El segundo motivo fue, digamos, un experimento sociológico. Quería comprobar si recurrir a una maniobra tan chusca tendría alguna repercusión en el número de visitas a DCC. Y sí, sí que la ha tenido: un 32 por ciento de incremento con respecto a la media de los cuatro lunes anteriores, casi una tercera parte.

En virtud de estos datos creo que puedo afirmar fundadamente que muchos de ustedes, queridos lectores, son una panda de morbosillos. Muy bien, no será este cabeza de chorlito quien los juzgue por su malsana curiosidad; antes bien, quiero premiarlos, y puesto que quieren carnaza, nada mejor que el siguiente vídeo para satisfacer sus deseos:

domingo, 14 de septiembre de 2008

Y al fin, la gran entrada sobre mi persona en bolas


¡Por las barbas del profeta! No se creerán ustedes lo que sucedió este fin de semana, aún así yo se lo voy a contar:

Recordarán que había quedado con mi amigo Alfredo Espinosa para hacerme el esperado, anhelado, ansiado reportaje fotográfico que mañana debía publicar aquí. Pues no va a poder ser, porque ha ocurrido una lamentable desgracia (uhm... ¿habrá desgracias que no sean lamentables? Sí, las hay: ¡las que sobrevienen a nuestros enemigos!). Es largo de explicar, pero les debo a ustedes tomarme esa molestia, y como parece que no tienen nada importante que hacer me van a prestar atención, ¿a que sí?

Alfredo había escogido un pintoresco lugar de la Sierra de Grazalema como fondo para nuestra sesión de fotos. Se trata de un prado que acaba en un cortado con una caída de más de cuatrocientos metros. Un marco incomparable, que diría alguno de esos malos periodistas que repiten como loros las ocurrencias de los buenos periodistas. Yo debía posar con la chorra al fresco aire serrano, correteando y brincando cual gamo con urticaria genital. Antes de eso Alfredo se acercó al borde del precipicio para mear. "Es una manía que tengo, Leo. Cuando estoy en alto tengo que mear hacia abajo, y si al fondo pasa un tío calvo es mucho más divertido", dijo el muy cachondo.

Fue entonces cuando ocurrió el funesto accidente.

El terreno cedió bajo las arrobas de mi amigo y el pobre se fue a tomar por saco. Afortunadamente llevaba su inseparable paracaídas, pues Alfredo es la persona más precavida que conozco y siempre va equipado con un paracaídas normal, otro de emergencia, un traje de protección radiológica, así como siete extintores y cuatro botellas de oxígeno. Incluso para ducharse lleva todo eso puesto, y según consta en los archivos sólo se le olvidaron los paracaídas una vez en su vida, precisamente el día que viajaba en avión para asistir a una conferencia sobre seguridad en Wisconsin (USA). Como les decía, mi amigo llevaba su paracaídas al precipitarse, que se abrió sin novedad y le permitió un aterrizaje suave.

Pero aquel día la suerte no estaba de su lado.

Alfredo Espinosa cayó justo sobre un vallado de alambre de espino. "¡Tío, te queda fenomenal el alambre alrededor del cuello; hace juego con tu apellido!", grité desde la altura, más para hacerme el gracioso que para consolarlo, porque yo es que no puedo desaprovechar las ocasiones para hacer chistes tontos. Alfredo sacó su herramienta multiusos tras buscar en la mochila donde también lleva siempre dos granadas de mano, una ametralladora, cuatro bocadillos (mortadela, salami, chistorra y atún), una cantimplora con agua, dos cantimploras con whisky, un termo de café, pastillas potabilizadoras y veinte tiendas de campaña (por si se presentan invitados, dice). Entonces usó la herramienta multiusos esa que les dije hace un rato para cortar el alambre de espino. Otro peligro conjurado.

En ese fatídico momento apareció el tigre.

Era un tigre enorme. Era como si Gusifluky se hubiera metido el mayor chute de esteroides que se puedan imaginar. Aquello era un tigre del copón bendito. Alfredo miró al tigre. El tigre miró a Alfredo. Alfredo tembló. El tigre se relamió. De repente, en un rápido movimiento, el tigre le robó la cámara a mi amigo y se dio a la fuga descojonándose de risa, el muy maldito.

Al menos Alfredo conservaba la vida. Sin embargo, aquel fatídico día la suerte no tenía el coño para chirigotas, y el desdichado de mi amigo, presa de la desesperación por haber perdido su adorada cámara digital de un millón de megapíxeles, se tragó la cápsula de cianuro -enriquecido con calcio y vitaminas de la A a la Z- que siempre llevaba encima para una ocasión especial como esta. La palmó en cuestión de segundos.

Hace un rato el tigre me ha mandado un email pidiéndome un rescate por las pocas fotos que el finado tuvo tiempo de hacerme. Exige seis euros con cincuenta céntimos para comprarse un collar antipulgas. Naturalmente no cederé al chantaje.

Espero que comprendan, amigos míos, que las causas por las que no mostraré el reportaje fotográfico que les prometí son del todo ajenas a mi voluntad. Ahora recen por el alma de Alfredo Espinosa, y dejen de pensar en mi cuerpo desnudo. No me sean frívolos.


viernes, 12 de septiembre de 2008

Llegó el momento de perder la timidez


Hola, personas. Llevo unos días sin actualizar el blog, algunos más de lo que acostumbro. Como estoy seguro de que la afición comienza a inquietarse he pensado que sería conveniente dar una breve explicación y ya de paso un adelanto de lo siguiente que publicaré.

Decía en mi debut: "no pienso publicar las fotos en bolas que me demanda la afición". Pues ahora ya no pienso igual, y tendrán ustedes que reconocerme el derecho a cambiar de parecer. Aquello lo dije en febrero de 2006, y desde entonces a esta parte ha llovido y tronado mucho. No me consideren un veleta por cambiar de opinión; soy un tipo que evoluciona permanentemente, que es otra cosa.

Alfredo Espinosa es un buen amigo aficionado a la fotografía y me está prestando su tiempo y sus conocimientos desinteresadamente para elaborar un reportaje fotográfico con calidad artística. Ya les advierto que en muchas de las fotos que voy a publicar cuando el trabajo esté terminado aparezco desnudito como vine al mundo. Si acaso estaré cubierto por mi gato Gusifluky, pues tiene un papel notorio en el reportaje.

Nada les puedo adelantar sobre las fotos que aún no se han hecho, pero sobre las que ya han sido seleccionadas les cuento que en unas se me ve de uniforme, tanto en el de campaña como en el de gala; en otras estoy totalmente desnudo (pasé algo de vergüenza, pero me hace ilusión mostrarme "al natural", como los berberechos); y en otras visto ropa de calle, como cualquier civilón. En total publicaré unas veinte fotos, más no, porque se haría eterno cargar la página.

¿Y para cuándo será? Pues el lunes, o el martes a más tardar. Este fin de semana lo dedicaré a posar en algunos lugares que Alfredo me ha sugerido, y si todo va bien el lunes edito y publico la entrada. Ya va siendo hora de que me conozcan físicamente, y aunque no soy el hombre más guapo del mundo la verdad es que estoy bastante bien. Confío en que les guste mi imagen.

Si les parece, nos vemos el lunes. (O el martes a más tardar).

domingo, 7 de septiembre de 2008

Armas en miniatura... ¡que disparan de verdad!


Aunque hace muchos años que mi afición por las armas de fuego se entibió, no dejo de sentir atracción por esos ingenios mecánicos que usan la química y la física para convertir unos pocos gramos de metal en letales proyectiles.

Pues ahora me he encontrado en los procelosos mares de la internet con unas joyas cuya existencia desconocía, y como yo soy así de guay voy a mostrárselas. Observen esta pocholada, que en su diseño original era una ametralladora pesada, ahora miniaturizada y recamarada para el popular calibre deportivo
.22 Long Rifle:



Y para acabar de alucinar no se pierdan este otro vídeo donde han hecho lo mismo con la legendaria ametralladora Gatling:



Magníficos juguetitos. No me digan que no les dan ganas de pedirlos a los Reyes Magos.



viernes, 5 de septiembre de 2008

El escarnio de la gabacha


Es noticia atrasada, pero no me resisto a comentarla porque estas cosas, si uno se las guarda dentro, se enquistan y acaban degenerando en úlceras y enfermedades mentales, o incluso en hemorroides, según sugieren algunos expertos.

Resulta que dos gogós masculinos de una discoteca mallorquina le han hecho algo muy feo a una francesita pija y gilipollas (y algo putilla también, que no es plan escatimarles datos, queridos lectores). Los luctuosos hechos vienen a ser estos:

La francesita desembarca de un yate recién atracado en la isla (eso de llegar en yate es muy significativo y ayudará a comprender lo que pasó después: la nena vive en un mundo rosa y no se ha enterado de que a ese mundo a veces le salen colmillos y se vuelve negro). Al igual que los marineros tras una larga travesía desafiando tormentas y matándose a pajas, cuando nuestra heroína pisa tierra firme se va de juerga. Los marineros alquilan putas portuarias, pero la pija franchute -guapa, rubia, provocativa- se va a una discoteca, convencida de que va a ligar con algún millonario (famoso a ser posible) de los muchos que veranean por esos lares. "Magcha, magcha, quiego magcha", va canturreando por el camino, toda feliz ella.

Una vez en la discoteca nuestra inocente fulanilla se toma un malibú con piña -o cualquier otra pijada similar- que rápidamente se le sube a la cabeza, y como además está acostumbrada a ser el centro de atención vaya adonde vaya, pues se le ocurre trepar a la gogotera y competir con los profesionales del baile lascivo. Sucede que allí están bailando un par de gogós brasileños, algo más lascivos de lo que la gabacha pija hubiera deseado. Los tipos ven a la rubita descocada y piensan: "Mira la puteira esta. Qué se habrá creído. Pues si tantas ganas tiene de fiesta, nosotros le vamos a dar fiesta. Pa que espabile". Acto seguido le suben la minifalda y le bajan las bragas. El coñé de la Lulú queda expuesto a la concurrencia, que lanza vítores y entona La Marsellesa.

"¡Olalá! Me han tratado como a una sogga, ¡a mua, que soy toda una madmuasel!" Y claro, se monta un dramón de padre y muy señor mío. La chorvi se presenta en el cuartelillo, histérica perdida, y narra la desgracia a los agentes:

-¡Mondié! ¡Esto es vegdadegamente intolegable! Esos hombgues abusagon de mua. Toda la discotequé vio mi popuguí, ¡hasta hisiegon fotos, los muy segdos! Tienen que deteneg a esos sátigos pegvegtidos, mondié.

-¡Mwajajaja!- se descojona el agente López hasta que el Cabo Rego lo reconviene.

-Cállese, López, y póngase a trabajar. Deténgame ipso facto a los truhanes.

Cuando López y Lulú salen del despacho Rego se queda a gusto:

-¡MWAJAJAJAJAJAJA...!

Sí, finalmente en esta historia los malos pagan, pero a mí me gusta pensar que cuando la niñata llega al hotel de veintiocho estrellas donde se aloja con la familia se produce la siguiente conversación con su señor padre:

-¡Mondié! ¡Esto es vegdadegamente intolegable...!- y bla bla bla...

El padre, mesié Ntomal, escucha a su hija la pija con gesto grave, y cuando ella termina de contarle la tragedia, dice:

-¿Lulú?

-Güi, se mua.

-¡Pues toma, por gilipuá!

Y le da dos monumentales bofetadas. Pa que espabile.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Veinte años de mentiras


Andan los de siempre muy contentos. Nos cuentan que se cumplen veinte años desde que ingresó en las Fuerzas Armadas la primera mujer y lo celebran por todo lo alto. Hay cantamañanas a los que les chiflan los aniversarios, y si tienen alguna relación con las féminas tanto mejor. Pues bueno.

Lo que no les van a contar es que hace veinte años que el puterío se instauró en nuestros ejércitos. Tampoco les van a contar lo ineficaces que las mujeres son en el combate. Ni lo ineptas que se muestran para todo lo que no sea meterse bajo la mesa de un despacho y comer pollas. Pues bueno.

Por mí que las zurzan a [casi] todas.